Redacción El Piñero | Corresponsalía
La discusión sobre la llamada “soberanía energética” volvió al centro del debate luego de que Petróleos Mexicanos (Pemex) planteara la posibilidad de extraer hidrocarburos mediante fractura hidráulica, técnica conocida como fracking.
El anuncio, respaldado por la presidenta Claudia Sheinbaum bajo el argumento de utilizar “tecnologías adecuadas” y estándares ambientales estrictos, generó críticas inmediatas. El analista Alfredo Jalife-Rahme calificó la medida como una contradicción al discurso energético impulsado en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, quien había rechazado públicamente esa técnica.
El debate ocurre en un contexto de creciente dependencia externa. Según datos publicados por El Economista, las importaciones de gas natural pasaron de 20% en 2009 a 70% en 2025, mientras que la producción nacional cayó 43% en el mismo periodo.
Actualmente, gran parte del gas que México compra a Texas proviene precisamente de fracking. El dilema, señalan especialistas, es cómo fortalecer la producción interna sin replicar los impactos ambientales asociados a esa técnica.






