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Barandal: Inseguridad desbordada

El Piñero

 

Luis Velázquez

31 de mayo de 2018

 

ESCALERAS: La ira se tiene surco fértil en Veracruz. Sigue creciendo, como maldición. Las partes, gobierno y malandros, muestran el puño y el músculo. Y todo indica, los carteles y cartelitos van ganando. Y nadie ni nada escapa. Nadie, incluso, puede cantar victoria. Ni siquiera, vaya, los ricos con sus escoltas.

Y en contraparte, la yunicidad sigue demostrando que “sólo es fiel a sus intereses” (Jan Martín Ahrens).

Y los intereses se achican a un solo, el prioritario como es el nepotismo. El poder público heredado a los hijos. Con todo, incluso, con el llamado “Municipio exitoso” que en todo caso se reduce a la zona urbana, porque a unos cuantos pasos del centro de la ciudad, en las más de cien colonias populares, hay miseria, hambre, jodidez, desempleo, subempleo y salarios mezquinos.

Veracruz “es una herida abierta”. “Un laberinto del que nadie ha encontrado la salida”. Ni Patricio Chirinos Calero con el capo José Albino Quintero Meraz ni Fidel Herrera Beltrán con los carteles recién aparecidos ni Javier Duarte con el cuarteto de carteles merodeando en su sexenio ni Miguel Ángel Yunes Linares con los siete carteles que según la PGR dominan la tierra jarocha.

 

PASAMANOS: Los hechos son impugnables.

A: El jueves 24 de mayo del año que corre, en Monterrey fue asesinada la reportera jarocha, Alicia Díaz González.

Entonces, la prensa nacional publicó la lista de los cinco periodistas asesinados este año en el país, uno de ellos, Leobardo Vázquez Atzin, el 21 de marzo, en Gutiérrez Zamora, aun cuando el año anterior, el primero de la yunicidad, cuatro fueron ejecutados (Ricardo Monlui Cabrera, Edwin Rivera Paz, Cándido Ríos Vázquez y Gumaro Pérez Aguilando).

B: Según el último reporte del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Nuevo León, Veracruz, Guerrero y el Estado de México, ocuparon los primeros cuatro lugares de feminicidios en el mes de abril.

Además, punteros en otros delitos, entre ellos, incidentes de abuso sexual, avisos de emergencia de acoso y violencia de pareja.

C: El 30 de diciembre de 2016, primer mes de la yunicidad, la familia Ramírez Bravo salió de Huajapan de León, Oaxaca, para vacacionar en el puerto de Veracruz.

Y días después, Hugo Alberto Ramírez y Luis Ortega fueron dados como asesinados en un noticiero de televisión frente a una gasolinera en el estado de Veracruz.

Según las versiones, habían sido detenidos por la Marina, aun cuando la secretaría lo negó.

“Desde entonces nada se sabe del paradero”.

Y “en la Fiscalía (de Jorge Wínckler) sólo nos ponen un montón de trabajas” dijo la señora Carolina Bravo (La Jornada, Fernando Camacho Servín, 27 de mayo, 2018).

Veracruz, en el descrédito.

 

CORREDORES: En el avispero que revolotea, pobre Veracruz. De ñapa, en los estados de Puebla, Veracruz, Tlaxcala, Sonora y Sinaloa (en ese orden oficial), los huachicoleros, perseguidos, mudaron a un nuevo operativo y estrategia del mal robando a trenes de carga.

Incluso, descarrilándolos.

Y si en el contexto nacional hay carteles, en Veracruz quedó claro que también cartelitos, bandas locales, como aseguraba el ex procurador de Justicia de la República, Jesús Murillo Karam.

Una de ellas, la comandada por Roberto de los Santos, El Bukanas, que originario de Acultzingo empezó con el robo de combustible y mudó al robo de mercancía trasladada en los vagones del ferrocarril y ahora la yunicidad ofrece 5 millones de pesos por su cabeza, en tanto la región está blindada con fuerzas federales.

El resultado es, y más allá del proceso electoral, una tierra incendiada y encendida.

Con y sin Karime Macías. Con y sin el ex Fiscal Luis Ángel Bravo Contreras y el ex secretario de Seguridad Pública, José Nabor Nava Olguín, acusados de desaparición forzada y prófugos de la justicia por cuyas cabezas la yunicidad ofrece seis millones de pesos.

Once millones de pesos en total, como en el viejo oeste, para ubicar a las figuras públicas acusadas de pillos y ladrones.

 

RODAPIÉ: Tierra polvorienta, con todo y su carga simbólica (el país un río de sangre y un valle de la muerte, por ejemplo), los carteles y carteles disputan la plaza jarocha, jugosa de por sí con su autopista de sur a norte y el trío de puertos marítimos para la carga y descarga de droga y las pistas clandestinas y las policías adictas a los malandros.

A: Siete carteles riñendo por el dominio estatal.

B: Los carteles en disputa interna por el huachicoleo.

C: Los secuestros, desapariciones, asesinados y fosas clandestinas como estrategia para multiplicar el horror y el terror y la población civil como víctima.

D: Los malandros recrudeciendo la violencia para mostrarse como implacables.

E: Los carteles, como dijo Cuitláhuac García, el candidato de AMLO a la gubernatura (y que luego, ajá, pidiera perdón) reclutando a los jóvenes para el sicariato, en tanto sus padres los buscan como hijos amados, hijos del bien y para el bien.

F: La violencia en límites transgredidos como son los feminicidios.

G: Y de ñapa, el terror alcanzando a las ONG, como el Solecito, cuya vocera, la señora María de los Ángeles Díaz Genao, ha denunciado (sin que la Fiscalía la escuche) que los malandros les exigen el derecho de piso cuando venden fritangas en tiempo turístico y ropa usada los fines de semana.

 

BALAUSTRES: Hay males de la caja de Pandora cabalgando en Veracruz.

Entre ellos, el desempleo, el subempleo, los salarios de hambre, la migración al Valle de San Quintín y Estados Unidos, la baja calidad educativa y la pésima calidad de salud pública.

Pero de todos, la inseguridad, la incertidumbre y la zozobra son los peores.

Es el talón de Aquiles de la yunicidad.

Sabrán los expertos si tiene efecto electoral perseguir al ex Fiscal, al ex secretario de Seguridad Pública y a Karime Macías cuando la población civil sigue atrapada y sin salida, parece, en un huracán social fuera de control donde los carteles siguen minando la tranquilidad en el diario vivir.

La yunicidad parece creer, estar segura de que encarcelando a políticos pillos y ladrones el nepotismo tiene salud pública.

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