Jaime GUERRERO
Durante la comparecencia de la secretaria de Honestidad, Leticia Reyes López, como parte de la glosa del tercer informe del gobernador Salomón Jara Cruz, el Congreso de Oaxaca fue escenario de un acalorado enfrentamiento que dejó al descubierto las profundas fisuras al interior de la llamada Cuarta Transformación en la entidad.
El diputado del PT, Dante Montaño Montero, acusó omisión en la vigilancia de actos de corrupción en la administración estatal y, en un giro inesperado, señaló que su supuesto aliado, el diputado de Morena Benjamín Viveros Montalvo, ostenta una camioneta de lujo valuada en 2 millones de pesos.
La respuesta fue inmediata. Viveros Montalvo ingresó al recinto legislativo justo cuando pretendía ser exhibido, calificó al legislador petista de “corrupto” y lo retó a comprobar sus acusaciones, evidenciando que la alianza entre ambos partidos es más nominal que real.
Los momentos de tensión obligaron la intervención de la presidenta de la Comisión del Congreso, Concepción Rueda Gómez, quien llamó al orden mientras el resto de las y los diputados observaban atónitos el intercambio.
El incidente revela la fragmentación de la coalición Morena-PT en Oaxaca, donde los supuestos aliados de la Cuarta Transformación se acusan mutuamente de corrupción, durante un ejercicio de rendición de cuentas sobre honestidad y combate a la corrupción en el gobierno estatal.






