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Dignidad femenina en el desdén y el menosprecio

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El Piñero

Expediente 2021 / El Piñero

En el país de la 4T la población femenina sigue padeciendo miedo a ser acosada. Secuestrada. Desaparecida. Ultrajada. Asesinada. Sepultada en fosa clandestina. Pozoleada. Cocinada. Y arrojados sus restos a las aguas de un río para flotar aguas abajo y desembocar en el Golfo de México.

Es el país donde muchos sexenios después de Adolfo Ruiz Cortines, quien otorgara el voto a la mujer, pero sin derecho a ser elegida, la mujer sigue recibiendo trato de segunda, tercera, cuarta y quinta categoría.

El desdén y el menosprecio, por ejemplo, para las trabajadoras domésticas y sexuales, incluso, para las amas de casa de diferente nivel social donde las ricas, las pudientes, tratan con desprecio a las mujeres limitadas en materia económica.

Es más, el club de machos y misóginos en cada parcela laboral y núcleo de poder político, sigue vigente, como en el famoso Club de Tobi sin que el club de La Pequeña Lulú tenga fuerza suficiente para cambiar las cosas y la vida.

Es una actitud inequitativa. Doliente. Y por más y más indignación crónica de un sector creciente de las mujeres…

Y por más protestas y marchas y plantones…

Y por más foros académicos y públicos y privados…

Y más conferencias convocando a un país donde los derechos humanos de las mujeres sean respetados en el día con día…

Y por más cruzadas cívicas para hacer justicia a las mujeres desaparecidas y asesinadas, Veracruz, en el ranking nacional de los feminicidios…

Y por más corazones levantados en resistencia pacífica para la igualdad de derechos entre mujeres y hombres…

Un hecho va cobrando vigencia y es el siguiente:

Es la hora de que cada mujer en su ámbito familiar, escolar, laboral y profesional, incluso, personal, siga luchando por sus derechos, pues únicamente así, haciéndose cada una respetar, la vida cambiará.

De Adolfo Ruiz Cortines a la fecha un total de diez presidentes de la república se han sentado en el Palacio Federal, y sin embargo, pese a tantos discursos fogosos, encendidos, prendidos y volcánicos “dándose golpes de pecho” por la libertad y la dignidad femenina, el avance es mínimo.

Lo peor y lo más jodido es que las mujeres continúen luchando… como en el primer día.

PLEGARIAS DE LAS MUJERES

Desde luego, resulta inverosímil esperar un cambio radical de hace dos años y 4 meses en el trato social, laboral, educativo, de salud, seguridad, procuración de justicia, desarrollo humano y político hacia la mujer.

Por ejemplo, desde los orígenes de la humanidad, el machismo en diferente evolución. Los jefes tribales solían heredar el poder a los hijos, así tuvieran diez años de edad, pues bastaba con nombrar un Consejo de Ancianos para la asesoría y la orientación gubernamental.

Pero cuando por todos lados se escuchan las mismas demandas sociales de las mujeres de hace uno, dos, tres, cuatro sexenios a las elites en el poder sexenal, entonces, se vuelve paradójico que cabildeen las mismas plegarias.

Incluso, en muchas oficinas públicas han mujeres de la 4T al frente y en el trato a las burócratas y a las subjefas y jefas de dependencias adscritas la soberbia constituye el eje rector, el vaso comunicante, el personal estilo de ejercer el poder.

Nada, pues, de un cambio singular.

Y es que, por encima de las buenas intenciones, la silla embrujada del palacio siempre causa estragos en las neuronas y en la sicología y en el estado de ánimo de los jefes y dueños del mundo y del destino humano que se creen y sienten gobiernan con el látigo por delante.

Es más, tal cual queda confirmada la tesis histórica, milenaria y legendaria de que el peor enemigo de una mujer es otra mujer, con todo y que “pelearse con una mujer es pelearse con doscientos hombres al mismo tiempo”.

Hacia el final del día y del primer año y el segundo y el tercero en que vamos, y solo para citar una referencia, en el gobierno de Veracruz hay más de siete mil mujeres con maestrías y doctorados como empleadas menores, sin que nunca, jamás, un gobernador en turno haya decretado una oportunidad para escalar en cargos públicos.

LA VIDA EN MEDIO DE SOBRESALTOS

Pero más allá de la posibilidad laboral, lo peor entre lo peor es el miedo femenino a caminar cada día y noche en medio de sobresaltos.

Bien puede seguir la indicativa y significativa marea femenina poblando “la búsqueda de la equidad, en la casa, en la calle” (Denise Dresser). en el trabajo, en la vía pública, pero al mismo

tiempo consciente todas y cada una de que la mejor lucha, la lucha que daría resultados inmediatos, es la personal.

Seguir luchando en forma colectiva. Pero de igual manera, en forma personal, cada una en su mundo inmediato.

Y cuando sea necesario, ni hablar, exhibir al club de machos y misóginos multiplicados en todos los rincones del país como, por ejemplo, la galería de veinticinco políticos de Veracruz integrada por “Las Brujas del Mar” como pederastas, violadores, tratantes de personas, agresores y acosadores.

Y como la lucha femenina en el interior y el exterior de MORENA para tumbar a Félix Salgado Macedonio (5 acusaciones de agravios sexuales) como candidato a gobernador, y como el dedazo presidencial se impusiera, entonces, solo resta la gran campaña en Guerrero convocando al voto en las urnas en su contra.

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