Uruapan un teatro de sombras: Grecia Quiroz y el Diputado del Cadáver Útil
Por: Ana María Garduño
En Uruapan nadie gobierna o mejor dicho: gobierna el silencio. El silencio del municipio sin cabeza administrativa, sin agenda pública, sin un acta de cabildo que explique en qué momento la alcaldía se convirtió en un set de televisión para giras mediáticas nacionales. Desde que Grecia Itzel Quiroz tomó protesta como alcaldesa sustituta, la ciudad dejó de tener gobierno y pasó a tener una figura trágica que sólo aparece para señalar, victimizarse y alimentar un relato que poco tiene que ver con la responsabilidad institucional que juró cumplir.
Grecia Quiroz, ni siquiera dice que despacha en Uruapan. No hay registro de horarios, informes, decisiones, sesiones, ni siquiera una declaración técnica sobre cómo piensa salvar la nómina que su esposo dejó en números rojos. Nada. La alcaldesa se mueve en el país como si encabezara una campaña presidencial adelantada, arropada por espacios mediáticos nacionales donde repite una narrativa hueca, ensayada, útil sólo para apuntar culpas hacia arriba: hacia Morena, hacia Claudia Sheinbaum, hacia el gobierno federal y para desestimar las investigaciones y arrestos de Harfuch. Todo, menos hablar del quiebre administrativo que heredó y del que ahora es responsable, en el municipio que debería estar gobernando.
El verdadero teatro del absurdo, lo verdaderamente incómodo, es que Grecia Quiroz se quedó con la misma escolta que “falló” en proteger a su esposo. La misma escolta que estuvo presente la noche del asesinato, la misma que estuvo diseminada por toda la plaza menos donde debía. La misma escolta que cualquier mujer cuerda y consciente habría apartado inmediatamente. Ella, en cambio, la adoptó. La blindó. La normalizó y la puso a su servicio. Aquí la pregunta es: quién protege a quién. Nadie en su entorno cuestiona ese acto de incoherencia monumental. Nadie en la prensa le pregunta por qué decidió confiar su vida a quienes no protegieron la de su esposo, el ser que tanto dice ella amó. Muchos menos dicen quién tomó esta decisión, ni qué evaluación hizo la autoridad estatal sobre esa escolta. Quién lo pidió, ella o su defensor personal el Diputado del muerto útil. Nadie lo sabe, sólo silencio. Silencio absoluto.
Y en ese silencio apareció él: el diputado del cadáver útil. Carlos Alejandro Bautista Tafolla, miembro de “La Sombreriza”, operador político disfrazado de folklorismo, que actúa como si la tragedia de Uruapan le hubiera caído del cielo para consolidar poder. Un político que se presenta como defensor del pueblo, pero que en los hechos defiende a porros, a grupos de choque, pelea en público, insulta, amenaza, y convierte cada aparición en un espectáculo de violencia performativa.
Los hechos están documentados: el diputado Bautista llegó de forma prepotente a un retén donde la Fiscalía y la Secretaría de Seguridad en Michoacán, habían asegurado autobuses utilizados para trasladar a los porros que también fueron detenidos por vandalizar un evento político de Morón. Llegó de noche, con escolta, con asistente grabando. Antes de decir “buenas noches”, soltó un “Diputado local” para intimidar. Enseñó credencial. Exigió explicaciones. Quiso rescatar los autobuses y a los porros reventadores como si fueran de su propiedad, o de algo más oscuro. Y cuando vio que también lo estaban grabando, se puso nervioso. El falso valiente sorprendido en cámara.
Esos porros vandalizaron un evento del senador Raúl Morón. Y la cercanía del diputado con esos grupos no es menor: porque mientras se venden como independientes, tanto Bautista como Manzo siempre tuvieron la mano metida en los diferentes partidos políticos, PRI, PAN MORENA: donde dejaron de apoyarlos por la violencia Calderonista que utilizaba Manzo para defender Uruapan. Siempre ligados a políticos locales, en redes que sobreviven a cualquier bandera. Las fotos con empresarios oscuros, los vínculos con funcionarios de la era Silvanista, las alianzas que no se nombran… todo está ahí, a plena vista, si uno mira sin miedo.
Lo que indigna no es sólo su doble cara, es su descaro. Bautista, este sujeto que juega al pacífico y ahora se catapulta con ese sombrero que jamás antes había utilizado, es el mismo que ahora insulta a Fernández Noroña, lo reta a golpes, le grita “cabrón” en un mensaje público, y se autoproclama defensor de Grecia Quiroz. El mismo que ahora se ha apropiado de la vigilancia de Uruapan tras la muerte de Manzo. El mismo que presume de conocer íntimamente a cada policía de la localidad, sobretodo a los escoltas de Manzo y de su “gran relación” con la fiscalía local. El mismo que ahora intenta crear una narrativa para exonerar a la escolta y culpar a gente cercana a Morena, sin presentar una sola prueba.
Mientras tanto, Grecia Quiroz sigue en su gira de dolor mediático. No habla del municipio que gobierna. No habla del presupuesto quebrado. No habla de seguridad pública. No habla del agua, ni del campo, ni del comercio, ni de los incendios, ni de la violencia que asfixia a Uruapan desde hace años. No hay un solo comunicado de gestión. No hay un anuncio de obra. No hay una agenda de gobierno. Sólo entrevistas, lágrimas, acusaciones y aspiraciones presidenciales.
Ahora dice que quiere ser presidenta de México. Una mujer que no ha dado una sola nota de su trabajo, ningún informe o plan de lo que está haciendo con una alcaldía en ruinas:
- La prensa local guarda silencio.
- La prensa nacional la convierte en símbolo.
- La fiscalía municipal le acomoda la alfombra.
Y los operadores políticos, empezando por Bautista, la protegen a sabiendas que en ella se jugará algo más grande que la simple presidencia municipal de Uruapan:
- Tal vez porque así es.
- Tal vez porque detrás de ambos personajes hay intereses que no se mencionan.
- Tal vez porque los silencios dicen más que los discursos.
Lo cierto es que Uruapan quedó atrapado en un teatro de sombras:
una alcaldesa ausente, un Diputado violento, una escolta que ahora se sabe, participó en el asesinato de Manzo y una narrativa mediática cuidadosamente calibrada para culpar a unos y exonerar a otros.
Y mientras tanto, el municipio se desangra sin gobierno.
Y nadie quiere preguntar por qué.






