➡️ El bajo nivel de participación ciudadana (29 % del padrón) en la Revocación de Mandato no fue motivo suficiente para asumir responsabilidades.
Redacción El Piñero
Tuxtepec, Oaxaca.— Ni autocrítica ni consecuencia política. Este sábado, el dirigente estatal de Morena en Oaxaca, Emanuel Navarro Jara, descartó cualquier posibilidad de renunciar a la dirigencia del partido, pese al evidente fracaso del proceso de Revocación de Mandato, que quedó muy lejos de la meta interna que el morenismo se había impuesto, más de un millón de votos a favor del gobernador.
El bajo nivel de participación ciudadana (29 % del padrón) no fue motivo suficiente para asumir responsabilidades. Pero lo que sí encendió las alarmas —y las críticas— fue la ligereza con la que Navarro Jara abordó uno de los temas que más ha erosionado la imagen del gobierno estatal, el nepotismo.
A pregunta expresa sobre el impacto político que genera el hecho de que el gobernador sea su tío, y él dirigente estatal del partido en el poder, Navarro respondió sin titubeos, sin rubor y sin matices: “Mi mamá es hermana del gobernador”.
Navarro Jara intentó construir una defensa basada en su trayectoria personal, en su formación junto a su madre —maestra de la Sección 22— y en su participación en comunidades rurales. Aseguró que llegó a la dirigencia por un proceso interno, vía asamblea distrital, consejo estatal y decisión de las bases. Incluso sostuvo que el gobernador no manda en Morena, sino “el pueblo”.
Sin embargo, el argumento se cae por su propio peso político. El problema no es si fue nombrado por una asamblea, sino el mensaje ético que se envía cuando el partido en el poder concentra cargos, influencia y control en un mismo círculo familiar. Eso es, precisamente, lo que Morena juró combatir desde su origen.
La defensa fue más allá, pues Navarro Jara aseguró que no hay familiares directos del gobernador como diputados ni dentro del gabinete. Pero se le olvidó mencionar a Tania Caballero, presidenta del Congreso del Estado y esposa de Shabin Jara, hijo del gobernador y actual secretario de organización de Morena en Oaxaca.
Paradójicamente, Morena se construyó sobre la promesa de “regenerar la vida pública del país”, bandera impulsada por López Obrador a quien Navarro citó como ejemplo moral. Hoy, en Oaxaca, esa regeneración parece haber sido sustituida por una lógica conocida y peligrosa, “no es nepotismo si es de los nuestros”.
La Revocación de Mandato dejó un mensaje claro, que la movilización forzada no sustituyó al respaldo ciudadano genuino. Y el nepotismo, lejos de ser una crítica menor de detractores, se ha convertido en uno de los principales pasivos políticos del gobierno estatal.
Negarlo, minimizarlo o normalizarlo no lo desaparece.
Solo lo confirma.






