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Expediente 2017: Remando contracorriente; Yunes, con el cinturón apretado

El Piñero

 

Luis Velázquez

18 de noviembre de 2017

 

El saqueo del erario en el duartazgo pegó duro a Miguel Ángel Yunes Linares. Un año remando contracorriente. Y aun cuando la mitad del priismo y la otra mitad lo ha acusado de que la inseguridad sigue flotando, ahora, enfocan las baterías en materia económica y financiera.

Y si, por ejemplo, el góber azul anunció que con la reestructuración del a deuda habrá un ahorro de dos mil millones de pesos, en la cancha tricolor aseguran que su destino será para la campaña electoral de gobernador el año entrante en que el primogénito será candidato.

Lo dicen, claro, sin aportar pruebas. Además, con demasiado tiempo anticipado como si tuvieran una bolita de cristal profetizando el futuro que viene.

Quizá, tal cual se ha estilizado durante muchos sexenios. El dinero público para ganar elecciones.

Pero en el caso, se trataría de una especie de kamikaze. Y más, cuando el Yunes azul mantiene una feroz, irreductible cruzada cívica en contra de las pillerías y latrocinios que deja chiquito el Sistema Nacional Anticorrupción.

Nadie cree que la yunicidad está integrada por almas de la pureza. Pero sería el descarrilamiento total que de pronto, zas, las huestes rojas demostraran con pruebas concretas y específicas que en el gabinete legal y ampliado del bienio PAN y PRD hay corruptos, igual o peores que Javier Duarte, Karime Macías y sus chicos.

 

EL CINTURÓN APRETADO

 

Incluso, en el mes de diciembre del año 2016, el llamado “gobierno del cambio” debió solicitar 4,500 millones de pesos sólo para pagar los salarios, las pensiones y los aguinaldos a los burócratas, pues de lo contrario, las calles y avenidas y los pueblos se habrían llenado de una irascibilidad social fuera de serie que ni siquiera, vaya, en Chile y Francia la tuvieron con la protesta colectiva de los pensionados.

El préstamo aquel fue a un año que ahora, en el mes que corre, estarán cumpliendo el pago mensual.

Pero además, oh paradoja, las finanzas públicas fueron tan saqueadas por los duartistas que de nuevo pedirán otros 4,500 millones o más para de igual manera cubrir salarios, pensiones y aguinaldos.

Y aun cuando ahora tendrían flexibilidad es el único camino para salir del paso.

Y otra vez, apretado el cinturón, el crédito bancario será solicitado para cubrirse en un plazo anual, de tal forma que ninguna carga quede para el sexenio siguiente, aprendida, claro, en su máxima expresión, la lección duartiana que dejara una deuda ultra contra súper millonaria.

 

GANAR LA LLAVE DEL CIELO…

 

Carlos Hank González, el tlatoani mayor del grupo Atlacomulco, al cual pertenece Enrique Peña Nieto, decía que un político con estructura operativa y con dinero gana la elección, cierto, pero al mismo tiempo, “la llave del cielo”.

Es el caso del Yunes azul.

Hoy, es el gobernador en funciones y por tanto, en un país de tótems, caciques y caudillos, el jefe manda. Y si se equivoca vuelve a mandar.

Y desde luego, tiene el aparato gubernamental y a las elites políticas, empresariales, sindicales y eclesiásticas… a sus órdenes para hacer y deshacer.

Y como el primogénito es ya el candidato expreso de la alianza PAN y PRD, y sin duda del Movimiento Ciudadano, entonces, el jefe máximo de la revolución azul en Veracruz hará todo, absolutamente todo para ganar el 2018.

Por eso, en el carril priista dicen a tono con Giovanni Sartori, que como Yunes tiene el poder en la mano, y también el dinero, los dos mil millones de pesos ahorrados con la reestructuración de la deuda terminarán en la campaña electoral del hijo.

Y más, porque en todo caso, los comicios del año entrante serán un referéndum para Yunes Linares.

Otra cosita es que el priismo demuestre con pruebas sus hechos, pues de lo contrario, sus dichos quedan en balandronadas.

 

NADIE SE IRÁ CABEZÓN…

 

En un año, la yunicidad ha reducido el déficit que era de veinte mil millones y ahora lo tienen en 6 mil millones. Han achicado el gasto corriente. Pero más aún, han recuperado parte del dinero robado por la generación duartista en el poder…, de la que ninguno de los ocho millones de habitantes, incluidos los mismos priistas, desean acordarse.

Y menos, Enrique Peña Nieto, quien tanto confió en Javier Duarte, hasta que de plano las circunstancias lo obligaron a dar el manotazo y dejar en libertad a la Procuraduría General de la República, PGR, de proceder.

Quizá el caso emblemático es del diputado Édgar Spinoso Carrera, quien devolvió un helicóptero, un avión y dinero en efectivo y de aquel jefe máximo de un consorcio de gasolineras de la Ciudad de México, en sociedad con Duarte, que entregó quinientos millones de pesos a cambio de evitar el escándalo en el carril político, social y mediático.

Por eso, simple y llanamente por tal antecedente, el ciudadano común que todos los días lleva la vida con sencillez, confía, por ahora, en la yunicidad, creyendo que a diferencia de sus antecesores, nadie, del gobernador para abajo, ha “ordeñado la vaca” en este primer año de gobierno ni tampoco “meterá las manos al cajón” en el año electoral.

Y menos, mucho menos, a propósito de las campañas de diputados locales y federales, senadores, gobernador y presidente de la república, tiempo cuando la fama pública registra que muchos jefes suelen irse “cabezones”.

Ahora bien, si los priistas y MORENA hablan de trastupijes azules, entonces, las pruebas irrefutables han de aportarse por delante, evitando reality-shows como el del expanista Alejandro Cossío Hernández, quien enfurecido levantó la mano hablando de corrupción en la secretaría de Salud (Arturo Irán Suárez Villa) y de pronto, zas, se puso un zíper en la boca.

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