JaimeGUERRERO
El 25 de enero dejó una herida política que el presidente municipal de Oaxaca de Juárez, Raymundo Chagoya Villanueva, no esquiva.
La consulta de revocación de mandato del gobernador Salomón Jara Cruz, arrojó en la capital oaxaqueña un resultado que, aunque no vinculatorio, sacudió el andamiaje político local: siete de cada diez votantes se pronunciaron en contra de la continuidad del mandatario estatal.
Para el alcalde, ese golpe no cayó del cielo; lo explica con una autocrítica que, según él mismo dice, ningún otro funcionario tuvo la disposición de hacer.
“Yo fui el único que acepté mi responsabilidad”, afirma Chagoya Villanueva en entrevista. “Es 100% mi responsabilidad de no saber comunicar todo lo que el Gobernador ha hecho por la ciudad y lo que hemos hecho como gobierno municipal. Tengo que hacerlo mucho mejor.”
La declaración es significativa en el tablero político local. En un entorno donde la lealtad hacia el gobernador Jara es el eje que estructura las relaciones de poder en el estado, el alcalde elige asumir el costo antes que desviar la mirada.
Lo que vino después, sin embargo, generó semanas de agitación interna que todavía dejan rastros en la percepción pública sobre la cohesión de su administración.
El Cabildo, entre la agitación y el diálogo
Uno de los capítulos más delicados de este periodo ha sido la percepción de fisuras al interior del Cabildo.
Distintas voces en el entorno político oaxaqueño señalaron tensiones, posturas encontradas y un ambiente de incertidumbre que, según el propio alcalde, fue deliberadamente amplificado por actores con intereses ajenos al bienestar de la ciudad.
“La consulta de revocación de mandato del 25 de enero trajo muchos momentos políticos muy álgidos, de mucha marea, y esto hace notar las expresiones y que muchos oportunistas vean dónde pueden tener algún tipo de oportunidad”, dice Chagoya Villanueva.
No obstante, apela a la solidez de las relaciones personales: “Con el Cabildo hay muy buena relación. Todos son mis amigos. Caminamos juntos y logramos este proyecto.”
El alcalde describe conversaciones directas, exposición de datos y números ante los regidores, y una dinámica donde el debate, lejos de ser visto como una amenaza, es reivindicado como virtud.
“Me gusta mucho que haya debate, el debate trae beneficio para la ciudad. Así como la capital es la caja de resonancia del estado, el Cabildo es la caja de resonancia de la ciudad, y celebro que se den esas expresiones.”
Con todo, admite que hubo “un tema de agitación”, resuelto, según él, por el diálogo y el peso de los resultados concretos. El Cabildo, asegura, opera “a marcha forzada” y la unidad es condición indispensable para la consolidación del gobierno.
Noé Jara: ¿ruptura o rumor?
El nombre de Noé Jara (hermano del gobernador) redunda sobre cualquier análisis del gobierno municipal. Para algunos un gestor político con influencia visible entre varios regidores, actores políticos gubernamentales.
Su salida de la administración municipal fue leída como el inicio de una determinación para erradicar el fenómeno del nepotismo al interior de la administración de su hermano.
Noé es parte de un proyecto político que llevó a Chagoya Villanueva al Palacio Municipal bajo las siglas del Partido Verde Ecologista de México.
El alcalde rechaza la narrativa de división con firmeza. “Yo creo que lo que pasó es que quisieron generar esa percepción, quisieron crear esa imagen. Yo con Noé Jara tengo una excelente relación, es mi amigo, tenemos un proyecto claro.”
Y va más lejos: “Lo que pasó es que algunas malas voluntades, que están en contra de la ciudad porque no quieren que le vaya bien, quisieron crear esa percepción de división que no existe.”
Jara, señala, continúa siendo un referente como gestor político y social, aunque ya no desde una posición en el Ayuntamiento. La relación, insiste el presidente municipal, se mantiene intacta.
Seguridad: límites constitucionales y alianzas federales.
En materia de seguridad, Chagoya Villanueva enfrenta una paradoja: la ciudadanía exige resultados inmediatos en un ámbito donde las atribuciones municipales están acotadas constitucionalmente.
“La policía municipal es un cuerpo de prevención y de proximidad social, no tenemos nada que ver con la delincuencia organizada ni con narcóticos”, precisa el alcalde, quien advierte que extralimitarse en facultades no es una opción. “No puedo descuidar ni desproteger a mi querida Policía Municipal.”
Frente a esos límites, el gobierno municipal apuesta por la coordinación. Chagoya Villanueva relató que estuvo presente en el Consejo Nacional de Seguridad Pública, donde se expuso ante el secretario Omar García Harfuch la estrategia local.
Menciona los operativos federales “Pescador” y “Latidos Vecinales”, así como una gestión directa con la Secretaría de Marina y la Secretaría de la Defensa Nacional. El dato que presenta como resultado: una reducción del 32% en la incidencia delictiva durante 2025.
Sin embargo, el problema de la percepción persiste. Oaxaca de Juárez, recuerda, no es solo una ciudad de 275 mil habitantes: cada día recibe la afluencia de más de un millón de personas provenientes de los 27 municipios de la zona conurbada.
Esa escala, argumenta, exige estrategias macro que ningún municipio puede resolver en solitario.
Impuestos, infraestructura y un relanzamiento con cuatro ejes.
Corrección de impuestos
El alcalde confirma rectificaciones en política fiscal. Deslinda al gobierno actual de incrementos catastrales que, sostiene, fueron heredados de administraciones anteriores, y anuncia que trabajará con el Cabildo para revertirlos en un esquema de alianza vecinal y ciudadana.
En infraestructura, presume el cambio de mil luminarias, la compostura de más de cinco mil, y la próxima inauguración de más de 50 obras municipales.
Añade gestiones en la Ciudad de México que derivaron, según él, en el proyecto más grande otorgado por la SEDATU a un municipio —un mercado de pan y comida— y en el apoyo de la Secretaría de Cultura para rehabilitar el Palacio Municipal.
Para los meses que vienen, traza cuatro ejes: rectificación fiscal con participación ciudadana, reforzamiento de programas sociales y visitas vecinales, consolidación de la estrategia de seguridad en coordinación con los tres órdenes de gobierno, y una comunicación más eficaz de los logros de la alianza entre el Municipio, el gobierno estatal y el gobierno federal.
“Quiero decirles que vamos a tomar cuatro ejes importantes”, afirma. “La ciudad tiene prisa y, por supuesto, mucho más gestión.”
A poco menos de dos años del final de su mandato, Raymundo Chagoya Villanueva apuesta a que la autocrítica pública y el pragmatismo político sean suficientes para recomponer una imagen que el 25 de enero sacudió, sin romper del todo.






