La corrupción de Fox en salud fue superada por Felipe Calderón y sus cuñados, beneficiando a parientes de Carlos Salinas y a empresarios de BIMBO.La truculenta historia heredada por los gobiernos panistas alcanza hoy a médicos y hospitales en todo el país.
Vicente Fox dejó escuela en materia de malversación de fondos públicos en el tema de salud, pero el alumno superó al maestro: Felipe Calderón creó el Proyecto de Protección de Servicios (PPS) y, con esta práctica, permitió que un hospital que costó 5 mil millones de pesos terminara inflado en 94 mil millones, beneficiando al cuñado del mismísimo Carlos Salinas de Gortari, cuyo nombre es Hipólito Gerard Rivero.
Conozcamos esta otra truculenta historia.
Durante la presidencia de Calderón Hinojosa, de 2006 a 2012, el Estado dejó de construir hospitales y dio esa tarea a empresas privadas. Para ello, los recursos salieron de BANOBRAS, y así los particulares pudieron rentar “sus hospitales” al gobierno federal hasta por 30 años, funcionaran o no funcionaran.
Entre los nombres de los empresarios beneficiados están:
Hipólito Gerard Rivero, cuñado del expresidente Carlos Salinas y empresario del grupo GIA A, quien obtuvo contratos hospitalarios por más de 11 mil 700 millones de pesos.
Hospitales públicos convertidos en rentas privadas.
Olegario Vázquez Aldir, dueño de Prodemex y de los Hospitales Ángeles, fue beneficiado con más de 40 mil millones de pesos en contratos hospitalarios; el mismo empresario que domina hospitales privados cobra en hospitales públicos.
Grupo MARNA, de la familia de los dueños de BIMBO, recibió 4 mil millones de pesos en el Proyecto de Protección de Servicios hospitalarios.
Ortiz Construcciones e INDEX fueron beneficiados con 21 mil millones de pesos.
SARSIR y Acciona, empresa española, por más de 15 mil millones de pesos.
Todo ese dinero salió directamente del presupuesto de salud de México.
Esto es: hospitales que valían 5 mil 200 millones de pesos terminaron costando 93 mil 817 millones de pesos, lo que representa un sobreprecio de hasta 1,800 por ciento.
Y cada año, el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa destinaba 6 mil millones de pesos solo en rentas. Dinero que nunca llegó a medicinas, médicos ni enfermeras. Mientras se pagaban rentas millonarias a privados, el panista Felipe Calderón dejó 118 hospitales y clínicas inconclusas: obras negras, promesas incumplidas.
Por ejemplo:
Ciudad del Carmen, Campeche, estado petrolero, con un hospital sin terminar.
Zumpango, Estado de México, zona densamente poblada, quedó con un hospital incompleto durante años.
Tabasco quedó con ampliaciones abandonadas y hospitales saturados.
Ensenada, Baja California, con un hospital federal en obra negra.
Oaxaca, con hospitales prometidos que nunca funcionaron al 100 por ciento. Y no por falta de dinero, sino por el saqueo.
El saqueo no fue solo empresarial, también fue familiar.
Carlos Castañeda González del Campo, primo de Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón, fue el funcionario que dirigió la licitación del contrato más grande de Seguridad Social no médico: 3 mil 103 millones de pesos para TATA Consultancy Services.
Un primo de la familia presidencial decidiendo contratos millonarios en Seguridad Social.
Luis Gómez del Campo Gurza, otro primo de Margarita Zavala y operador financiero del gobierno, vendió flotillas, servicios y contratos a múltiples dependencias, incluida la Secretaría de Salud, mientras su hermana estaba en la Secretaría de la Función Pública.
¿Y qué decir del cártel de los Bribiesca, hijastros de Vicente Fox Quesada?
Crearon redes de empresas médicas, simulación de competencia, contratos de insumos y medicamentos, por cientos de millones de pesos en el sector salud.
El foxismo no se fue: se recicló y siguió haciendo negocio en el sexenio de Calderón. Hospitales privados cobrando rentas garantizadas, hospitales públicos abandonados, familias políticas haciendo negocio, escasez de medicamentos. Ese fue el modelo de Felipe Calderón Hinojosa.
No fue incompetencia, fue un modelo.
El PPS volvió legales prácticas que nunca debieron existir en la salud pública de México.
Eso explica por qué hoy el sector salud está como está…
Este saqueo fue pagado por los mexicanos sin seguridad social, y el costo no fue solo la desatención; en muchos casos, fue la muerte.






