Jaime GUERRERO
En Santiago Niltepec, en la Región del Istmo de Tehuantepec, un niño de seis años identificado como Eduardo, a quien su familia llama cariñosamente Lalito, se debate entre la vida y la muerte tras ser brutalmente agredido por su padre con una botella de cerveza de vidrio el pasado sábado 10 de enero.
El menor presenta fractura de cráneo y sangrado cerebral, y aunque reconoce a sus familiares y responde con sonrisas, los médicos mantienen un pronóstico reservado sobre su recuperación.
Una familiar cercana del niño relató los dramáticos momentos vividos aquella tarde cuando recibió una desesperada llamada de auxilio.
“El día de ayer (sábado 10 de enero) como a las 6:56 de la tarde, yo recibo una llamada de una muchacha, me dicen que mi abuelita (la mamá del niño) estaba tirada en una casa particular con un niño en el brazo y que el niño estaba muy muy herido”, narró.
Al llegar al lugar, la escena era desgarradora. La madre del menor, en estado de shock, sostenía a Lalito en sus brazos.
“Cuando yo llego, mi abuela estaba llorando que el niño ya estaba muerto y que su esposo lo había golpeado con una botella de vidrio de cerveza de las grandes en la cabeza”, recordó la familiar.
Sin embargo, al percatarse de que el pequeño aún respiraba, los familiares lo trasladaron de urgencia a recibir atención médica. “Yo le gritaba que me diera el niño, porque lo sentí todavía estaba respirando”, relató.
Durante el traslado, la situación se tornó aún más grave. “En lo que yo lo llevaba al niño, se iba durmiendo y yo lloraba porque pensaba que ya estaba muerto”, confesó la familiar, quien intentaba mantener al niño consciente.
“Le decía: papi papi, levántate se fuerte le gritaba”.
La condición del menor empeoró rápidamente. “El niño ya iba casi agonizando y empezó a vomitar cuando llegamos al médico”, indicó, describiendo los signos evidentes de un trauma craneoencefálico severo.
Cerca de las nueve de la noche del sábado, Lalito fue trasladado a Juchitán para recibir atención especializada. Hasta este lunes, el menor permanecía internado en espera de ser enviado a la ciudad de Oaxaca para continuar su tratamiento.
Aunque el pequeño muestra algunos signos alentadores, la realidad médica es preocupante.
“Sonríe casi no puede hablar pero está despierto, pero los doctores no nos dan esperanza dicen que es su cráneo está fracturado y que tiene sangre en el cerebro”, explicó su familiar.
Según el relato familiar, la agresión ocurrió durante una discusión entre los padres del menor.
“El papá es el agresor. Hubo una discusión con la madre del niño y que en esta situación, el papá golpeó al niño”, señaló. El padre estaba bajo los influjos de bebidas alcohólicas.
El presunto responsable, identificado como Eduardo Pérez López, permanece prófugo.
Los familiares denuncian falta de apoyo policial: “Ya se hizo denuncia y también se hizo por redes sociales y no, ayer dijeron que andaban aquí en el pueblo la persona culpable caminando por las calles, pero lamentablemente no contamos con el apoyo suficiente del cabildo, de los policías”.
La familia difundió la fotografía del agresor en redes sociales con la esperanza de que sea localizado y detenido.
Los familiares de Lalito exigen a las autoridades que actúen con rapidez para capturar al responsable y solicitan a la ciudadanía unirse en oración por la recuperación del pequeño, mientras esperan un milagro que les devuelva la esperanza de ver a Eduardo sano y salvo.






