Redacción El Piñero
Oaxaca de Juárez vuelve a estar en el centro de la polémica, luego de que en redes sociales se difundiera una imagen del presidente municipal Ray Chagoya portando una gorra de la marca Louis Vuitton, cuyo precio ronda los 10 mil pesos, hecho que generó críticas inmediatas por el contraste con la realidad que viven miles de familias en la capital.
La molestia ciudadana no se hizo esperar, pues mientras el edil presume austeridad y un supuesto manejo responsable del recurso público, habitantes de distintas colonias señalan que no hay obras visibles, apoyos sociales suficientes ni mejoras reales en servicios básicos, como alumbrado, drenaje, bacheo y seguridad.
En comentarios y publicaciones, ciudadanos ironizaron el estilo de gobierno que, aseguran, se basa más en actividades simbólicas que en resultados concretos:
Mucho yoga, Muchos tequios Pero pocas obras y nula inversión social visible
Vecinos acusan que bajo el argumento del “ahorro”, el gobierno municipal ha trasladado responsabilidades a la ciudadanía mediante jornadas comunitarias, mientras el presupuesto no se refleja en albergues, programas sociales, atención a la pobreza urbana ni soluciones de fondo a los problemas históricos de Oaxaca de Juárez.
La polémica crece debido a que Morena, partido al que se asocia el discurso de la llamada “austeridad republicana”, ha sostenido durante años que sus gobiernos deben conducirse con sobriedad y cercanía al pueblo, algo que para muchos oaxaqueños no coincide con la imagen de un presidente municipal portando artículos de lujo en un estado que enfrenta graves carencias.
Oaxaca, considerado uno de los estados con mayores índices de pobreza del país, atraviesa una situación crítica en empleo, infraestructura y desarrollo social, por lo que la exhibición de lujos desde el poder se percibe como una burla para quienes diariamente enfrentan precariedad, inseguridad y abandono institucional.
A poco más de un año de administración, la gestión de Ray Chagoya ya es señalada por sectores ciudadanos como una de las más cuestionadas en tiempos recientes, no por obras destacadas, sino por una creciente percepción de improvisación, falta de resultados y desconexión con la realidad de la capital.
Hoy, para muchos, la gorra no es solo un accesorio: se ha convertido en el símbolo de un gobierno que genera tendencia… pero no por transformar Oaxaca de Juárez.






