Hace 40 o 50 años era común ver a los productores repartir leche fresca en caballo o burro, directamente del campo a los hogares. Hoy esa tradición casi ha desaparecido, pero en Loma Bonita aún sobrevive gracias a don Alberto Ramírez Juárez, conocido como Beto, quien desde hace 12 años recorre la ciudad en su motocicleta llevando leche 100 % pura a las mesas de las familias.
Beto es nativo de Loma Bonita, nieto de don Praxedis, fundador de La Adelita, el primer bar del pueblo en el centro de la ciudad. En entrevista, relata que su amor por el ganado nació cuando jugaba fútbol en el equipo Independiente y acompañaba a su amigo Isidro Armas Parra y a su padre, don Ángel Armas, a ordeñar vacas en su parcela. Ahí surgió el sueño de algún día tener su propio ganado.
Explica que tras trabajar en Estados Unidos y aprovechar la devaluación de 1991-1992, logró comprar una parcela y adquirir animales, haciendo realidad ese anhelo. “No es fácil”, señala. Su jornada inicia desde las 6 de la mañana y se extiende hasta las 6 o 7 de la tarde. La alimentación, el cuidado, la genética y el esfuerzo diario influyen en la calidad del producto.
Beto alimenta a sus vacas con cebada, corona de piña y levadura, pero destaca que lo más importante es la honestidad: “Que la leche vaya pura”. Su compromiso es ofrecer leche natural, recién ordeñada, sin procesos industriales, directamente a los hogares lomabonitenses.
Actualmente el litro de leche se vende en 15 pesos, mientras que la leche procesada en supermercados cuesta el doble. A sus 60 años de vida, asegura que seguirá realizando este oficio mientras Dios se lo permita, convencido de que “hacer las cosas bien no cuesta nada” y de que los sueños se logran con trabajo y constancia.






