Redacción | El Piñero
Mientras gran parte de la ciudad aún duerme, en el barrio del Conejo el trabajo ya comenzó. Desde las 3 de la madrugada, la familia Ochoa enciende el horno y da forma al pan que cada día llega a mesas de Loma Bonita y comunidades cercanas, en esta zona del norte de Oaxaca.
Con casi 20 años de trayectoria, esta panadería familiar se ha convertido en un ejemplo de emprendimiento y constancia, elaborando de manera artesanal bolillo y pan tradicional que se distribuye diariamente entre familias, niños y adultos de la región.
Doña Rosita Ochoa, junto a su nieta Ema, encabeza la labor diaria desde las primeras horas del día, cuidando cada detalle del proceso para ofrecer pan fresco, caliente y de calidad. La elaboración implica una inversión constante, pues cada saco de harina de 25 kilos puede costar entre 350 y 450 pesos, dependiendo de su nivel de refinado.
El aroma del pan recién horneado y la dedicación de esta familia reflejan una tradición que se mantiene viva en la Cuenca del Papaloapan, donde el pan lomabonitense sigue siendo parte esencial de la vida cotidiana.






