Redacción El Piñero | Corresponsalía
Puebla.- La mañana de este viernes, la noticia volvió a recorrer los pasillos de hospitales y oficinas, Paulina Torres, la joven de 21 años que había resistido varios días tras el fuerte incidente en la Vía Atlixcáyotl, finalmente no logró superar las lesiones que la mantenían en estado crítico. Era la última sobreviviente de aquel percance que estremeció a Puebla el sábado por la madrugada.
Paulina había sido trasladada de urgencia después del choque, un episodio que presuntamente ocurrió mientras participaba en una actividad automovilística junto a su pareja y un amigo. Desde entonces, su estado fue descrito como delicado, y con el paso de las horas el diagnóstico se volvió más sombrío, los médicos confirmaron muerte cerebral debido al impacto recibido. Aun así, su familia se aferró a cada minuto, esperando un giro que nunca llegó.
Hoy, fuentes internas de la Fiscalía de Puebla corroboraron lo inevitable. La joven dejó de responder, cerrando un capítulo que comenzó con un viaje nocturno y terminó con una larga vigilia médica. Sin embargo, en medio del dolor, su familia tomó una decisión que transformó la tragedia en un acto de humanidad, autorizaron la donación de sus órganos.
Mientras los trámites avanzan y los especialistas preparan el proceso, la historia de Paulina deja una estela de tristeza, pero también un gesto que dará una nueva oportunidad de vida a varias personas.






