➡️El norte de la capital poblana vive hoy bajo el miedo cotidiano.
Redacción El Piñero
Puebla, México.- En solo un mes, Santa María Xonacatepec, San Sebastián de Aparicio y San Pablo Xochimehuacan pasaron de ser juntas auxiliares a escenarios recurrentes de ejecuciones, cuerpos desmembrados y mensajes del crimen organizado.
Bolsas negras en terrenos baldíos, restos humanos arrojados en barrancas y caminos de terracería, hallazgos al amparo de la oscuridad y la falta de vigilancia. La violencia se repite tanto que, en redes sociales, vecinos ya reaccionan con resignación: “Ya no sorprende… ¿quién será el siguiente?”
San Sebastián de Aparicio concentra al menos tres víctimas en lo que va del año. Todas tenían fichas de búsqueda. Dos de ellas fueron levantadas mientras cenaban y luego abandonadas embolsadas. Otro cuerpo apareció en una barranca.
En Xochimehuacan fue localizado un cadáver presuntamente ligado a un ajuste de cuentas. En Xonacatepec, en apenas dos días, dos cuerpos con huellas de violencia: uno en avanzado estado de descomposición y otro tirado rumbo a la barranca 2 de Marzo. Ambos, sin identificar.
¿Y las detenciones?
No hay. Cero detenidos. La Fiscalía mantiene carpetas abiertas mientras las familias esperan justicia y las colonias normalizan el horror.






