JaimeGUERRERO
La salida se suma a la de Emmanuel Navarro Jara al frente del Comité Estatal de Morena y apunta al combate al nepotismo que el mismo mandatario, Salomón Jara Cruz, anunció.
Sara Jara presentó su renuncia a la Secretaría General del Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca (TEEOax), en lo que ya se perfila como una cascada de dimisiones que sacude al entorno político del Gobernador Salomón Jara Cruz y que, en conjunto, apuntan a un mismo objetivo: despejar el estigma de nepotismo que ha pesado sobre la Cuarta Transformación en la entidad.
La salida de Sara Jara del órgano electoral estatal se produce en el mismo día en que Emmanuel Navarro Jara formalizó su renuncia como presidente y Shabin Jara Bolaños, como Secretario de Organización del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Oaxaca, en una jornada que evidencia una recomposición acelerada del círculo cercano al titular del Ejecutivo estatal.
El apellido compartido entre la funcionaria saliente del órgano jurisdiccional y el Gobernador no había pasado desapercibido para críticos y opositores, que desde hace tiempo apuntaban a la concentración de figuras vinculadas familiarmente al mandatario en puestos de relevancia institucional y que el mismo mandatario ha tomado la decisión de sacudirse política u gubernamentalmente.
Las renuncias se encadenan, además, con el anuncio que horas antes había hecho el propio Jara Cruz sobre el relanzamiento de su gabinete, decisión que el Gobernador presentó como una respuesta a los resultados de la consulta de revocación de mandato, en la que, pese a obtener el respaldo necesario para continuar en el cargo, más de 355 mil oaxaqueños votaron por su salida, una cifra que el gobierno asumió como una señal de inconformidad que no podía ignorarse.
La secuencia de dimisiones es una estrategia de un movimiento político de mayor alcance que la simple renovación administrativa.
El patrón sugiere una estrategia deliberada para limpiar la imagen de una administración que buscaba sacudirse las acusaciones de favoritismo y uso patrimonial de las instituciones públicas, cuestionamientos que habían alimentado parte del voto adverso en la consulta de revocación y que amenazaban con convertirse en un lastre político de cara a los tres años que le restan al Gobernador al frente del Ejecutivo oaxaqueño.
Lo que comenzó como un relanzamiento de gabinete derivó así en una jornada de renuncias en cadena que reconfigurará en pocas horas el mapa político e institucional de Oaxaca.
Con las renuncias Jara Cruz, se coloca como uno de los pocos mandatarios en el país que da pasos para alinearse a los principios de la Cuarta Transformación, escuchando el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y traduciéndolo en decisiones políticas de fondo.
No se trata de un gesto menor. En un escenario nacional donde la retórica transformadora abunda, Jara Cruz optó por mover fichas: primero anunció el relanzamiento de su gabinete tras una consulta de revocación que, aunque le fue favorable, dejó al descubierto un malestar ciudadano de más de 355 mil votos que no podía ignorar.
Ahora la estructura orgánica también cede posiciones.
La señal es clara: en Oaxaca, la 4T intenta pasar de la narrativa a la reorganización.






