➡️ Mientras muchas obras continúan pendientes, se prevé –para este 25 de enero– una amplia movilización de recursos y personas para impulsar el voto a favor de la continuidad del gobernador en el proceso de revocación de mandato
Eugenio GONZÁLEZ| El Piñero
Loma Bonita, Oaxaca.- En el marco del proceso de revocación de mandato del gobernador Salomón Jara Cruz, en Loma Bonita persiste un reclamo puntual: el helicóptero —o ambulancia aérea— prometido por el mandatario sigue sin llegar.
Meses después de haber ganado la elección que lo llevó a la gubernatura, Jara Cruz visitó Loma Bonita y anunció públicamente la entrega de una aeronave. Incluso aseguró que, de no rifarla entre la población, sería destinada como ambulancia aérea para atender emergencias médicas en esta ciudad piñera. La promesa fue celebrada entonces como un gesto de compromiso con una región históricamente rezagada.
Hoy, a más de tres años de aquel anuncio, la promesa permanece incumplida. No hay helicóptero, no hay ambulancia aérea y tampoco explicación oficial, lo que ha generado decepción entre sectores de la población que contrastan el discurso cotidiano de progreso y desarrollo con la realidad que vive el municipio.
En Loma Bonita, el desarrollo prometido no ha aterrizado. Las carreteras que conectan a la ciudad con municipios estratégicos de Veracruz continúan en condiciones deplorables; el campo piñero sigue sin recibir los apoyos anunciados “a granel”, y las condiciones para los productores no han mejorado de manera sustancial.
A ello se suma la autopista Oaxaca–Tuxtepec —que acercaría a Loma Bonita con la capital del estado—, otro proyecto anunciado con bombo y platillo que, hasta hoy, sigue siendo solo discurso y una promesa más sin materializarse.
Paradójicamente, mientras estas obras continúan pendientes, sí se prevé una amplia movilización de recursos y personas para impulsar el voto a favor de la continuidad del gobernador en el proceso de revocación de mandato programado para el próximo 25 de enero, lo que ha encendido críticas y cuestionamientos entre la ciudadanía.
Para muchos lomabonitenses, las promesas incumplidas pesan más que los discursos, y el desencanto comienza a marcar la percepción pública rumbo a una decisión que, esta vez, se tomará en las urnas.






