Redacción El Piñero
Cuenca del Papaloapan.– A casi un año de la desaparición de Marcos Joseph Marcos Medina, joven de 20 años originario de Ciudad Isla, la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas emitió recientemente su ficha oficial, reavivando el reclamo de justicia y evidenciando el clima de impunidad que azota la región.
De acuerdo con una investigación documentada por el periodista Ignacio Carvajal, el joven fue privado de la libertad el 8 de septiembre de 2024 por un comando armado que lo sacó de la vivienda de un amigo, identificada como propiedad de Joshua Mendiola. Versiones locales apuntan a que Marcos Joseph pudo haber sido “puesto” por personas cercanas, debido a viejas rencillas con un grupo delictivo que opera en la zona piñera.
El joven trabajaba con Santos Islava Alvarado, ex candidato del PRD a la alcaldía de Isla, quien sobrevivió a un atentado armado el 1 de septiembre de 2024. De acuerdo con Carvajal, ese ataque fue perpetrado por sicarios.
Tras el fallido intento de asesinato, tanto Islava Alvarado como Marcos Joseph decidieron abandonar Isla temporalmente. Durante ese tiempo, el joven expresó en redes sociales su solidaridad con la familia del ex candidato, gesto que habría molestado a los criminales que, una semana después, lograron su cometido: levantarlo sin que hasta hoy exista rastro de él.
La investigación de Carvajal detalla que Julio Lozano, identificado como jefe de una célula delictiva, ha operado durante años con total libertad, incluso tras enfrentamientos con la SSP en julio de 2025, donde logró escapar herido. Vecinos lo describen como un pistolero dedicado a secuestros, cobro de piso y desapariciones, que se mueve sin ser molestado pese a su historial criminal.
En este contexto, la desaparición de Marcos Joseph es vista como una venganza directa contra quienes se negaron a someterse a las extorsiones del grupo delictivo. “Joseph no era criminal, era un joven trabajador, con sueños, orgulloso de su tierra piñera”, subraya Carvajal en su reporte.
Hasta ahora, ni autoridades estatales ni federales han detenido a los responsables, y la familia del joven continúa esperando justicia, mientras el crimen organizado mantiene el control en Isla, José Azueta, Rodríguez Clara y Chacaltianguis, imponiendo su ley a sangre y fuego.