Redacción El Piñero | Corresponsalía
Tamaulipas.- El rumor comenzó a correr entre los paseantes del parque Fray Andrés de Olmos: algo flotaba en las aguas tranquilas de la Laguna del Chairel, Tampico. Eran cerca del mediodía cuando varios curiosos, entre la sorpresa y el desconcierto, se acercaron hasta confirmar lo que temían: el cuerpo de un hombre se mecía lentamente entre la corriente, cerca de las tuberías de Pemex.
De inmediato, alguien tomó el teléfono y alertó a los cuerpos de auxilio. Pasaron los minutos entre murmullos y miradas nerviosas, hasta que finalmente las lanchas de rescate llegaron para sacar al desconocido. La escena se tornó aún más conmovedora cuando la noticia corrió entre vecinos y familiares: todo apuntaba a que se trataba de Ernesto, un pescador de 67 años que había desaparecido hacía casi una semana y que solía internarse en la laguna con su pequeña embarcación.
El silencio se quebró cuando su esposa arribó al sitio. Apenas lo reconoció, su voz se apagó entre sollozos y la crisis nerviosa se volvió inevitable. La Fiscalía tomó nota y ordenó el traslado al Semefo, pero en el aire quedó la sensación de que, durante esos seis días de incertidumbre, las autoridades poco hicieron para intensificar la búsqueda de un hombre que, según los suyos, nunca faltaba a su cita con las aguas del Chairel.