Hoy quiero dirigirme a ustedes con un mensaje que nace desde la preocupación y el deseo genuino de promover el bienestar de todos. En el ritmo acelerado de la vida moderna, muchas veces descuidamos un aspecto fundamental: nuestra salud. Y una de las formas más efectivas y accesibles de cuidarla es a través de lo que comemos cada día.
Quiero invitarlos, con todo el corazón, a que hagan un cambio positivo en su estilo de vida: incluyan vegetales en su dieta diaria. No se trata solo de comer más sano por un tema de apariencia física, sino de nutrir nuestro cuerpo de verdad. Los vegetales están llenos de propiedades que nos benefician profundamente: antioxidantes que combaten el envejecimiento celular, vitaminas que fortalecen nuestro sistema inmunológico, minerales que regulan nuestras funciones vitales y hasta proteínas de origen vegetal que nos ayudan a mantener nuestros tejidos en buen estado.
Consumir vegetales no solo es una decisión inteligente en términos de salud, sino también en términos económicos. Preparar platillos con vegetales suele ser mucho más accesible que otros alimentos procesados o ricos en carbohidratos simples, que a menudo tienen un alto costo económico y, peor aún, un impacto negativo en nuestro organismo. Muchos de estos alimentos, aunque populares, están cargados de azúcares y grasas que pueden llevarnos a sufrir enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes o problemas cardiovasculares.
A diferencia de ello, una dieta rica en vegetales nos proporciona energía real, mejora nuestra digestión, fortalece nuestra piel, nuestro cabello y hasta nuestro estado de ánimo. Comer bien es una forma de querernos, de cuidarnos y de vivir mejor, hoy y en el futuro.
Por eso, los animo a que se acerquen más a los alimentos naturales. A que visiten el mercado local, elijan colores vivos, prueben nuevas recetas y redescubran el sabor de lo fresco y lo saludable. No se trata de hacer una dieta estricta, sino de tomar decisiones más conscientes, poco a poco, que nos ayuden a vivir con mayor plenitud.
Cuidar de nuestra salud no debería ser un lujo, sino una prioridad. Y está en nuestras manos comenzar ese cambio.
Por: Roberto Hernández T.