Con el tradicional abanderamiento del Cuadro de Honor de la Cabalgata Infantil y Juvenil, Tlacotalpan dio inicio formal a la edición 249 de las Fiestas de la Virgen de la Candelaria, una de las celebraciones más representativas de Veracruz. El acto se realizó en la Plaza Agustín Lara, marcando el arranque de varios días de actividades religiosas, culturales y comunitarias.
Encabezados por la secretaria de Cultura de Veracruz, Xóchitl Molina González, y el presidente municipal Christian Romero Pérez, más de 400 jinetes recorrieron las principales calles de la ciudad, acompañados por autoridades estatales, municipales y habitantes del municipio. El recorrido inició en el emblemático Puente García, símbolo histórico de la llegada de visitantes a la Perla del Papaloapan durante la festividad patronal.
La Cabalgata tiene su origen en 1865, cuando Tlacotalpan fungió como capital del estado durante la ocupación militar del general Alejandro García. Con el paso del tiempo, este desfile evolucionó de un acto de carácter militar a una expresión cultural que retoma las antiguas peregrinaciones a caballo realizadas por mayorales de las haciendas del Papaloapan en honor a la Virgen de la Candelaria, fortaleciendo la identidad y memoria histórica de la región.
Como parte de las celebraciones, también se lleva a cabo la tradicional suelta de toros, uno de los eventos más esperados cada 1 de febrero. Los ejemplares, generalmente de raza cebú, son trasladados desde el río Papaloapan y liberados en el muelle y calles del centro histórico, generando un ambiente de emoción y convivencia que atrae a locales y turistas. Aunque la práctica ha generado debate en redes sociales, autoridades aseguran que se realiza bajo protocolos de seguridad y respeto animal.
Durante la noche, la Mojiganga Tradicional llenó de color y alegría las calles de Tlacotalpan. Esta ancestral expresión busca, de acuerdo con la tradición, ahuyentar los malos espíritus y renovar la energía colectiva. En el marco de las Fiestas de la Candelaria 2026, la participación de habitantes y visitantes reafirmó el arraigo cultural y el espíritu festivo que distingue a esta ciudad veracruzana.






