Redacción El Piñero | Corresponsalía
Veracruz.- La tarde del sábado, el asfalto de la carretera federal 180 se convirtió en escenario de una tragedia que aún mantiene consternados a los viajeros del Sur de Veracruz. A la altura del tramo Coatzacoalcos–Villahermosa, un fuerte accidente apagó la vida de dos hombres y dejó al descubierto la fragilidad de la ruta más transitada de la región.
Entre las víctimas se encontraba Cristian Salvador Suárez Ávila, de 35 años y originario de Aguascalientes, quien se ganaba la vida como trabajador de mantenimiento en la planta de gas natural de Agua Dulce. Su destino se cruzó con el de un elemento de la Guardia Nacional, José Gonzalo Noverola León, de 31 años, quien conducía presuntamente bajo los efectos del alcohol y en sentido contrario. El impacto fue devastador: Cristian murió en el lugar y el uniformado, trasladado de emergencia al hospital Pedro Coronel Pérez, no logró sobrevivir a las lesiones.
Mientras familiares del trabajador esperaron más de 72 horas para identificarlo y emprender el penoso traslado a su tierra natal, las autoridades permanecieron en silencio. Ningún pronunciamiento oficial, ninguna explicación ni plan para reforzar la seguridad de un tramo donde la imprudencia al volante sigue cobrando vidas. En medio del dolor, quedó la sensación de que la tragedia pudo evitarse.