➡️ Salomón Jara fue derrotado en la capital del estado, donde gobierna su propio partido.
Eugenio GONZÁLEZ | El Piñero
Oaxaca, México.- Por primera vez en la historia de Oaxaca se llevó a cabo un proceso de Revocación de Mandato. Fue una iniciativa impulsada por el gobernador Salomón Jara Cruz, presentada como un ejercicio democrático para medir su respaldo ciudadano a mitad de su administración. Sin embargo, más allá del discurso oficial de triunfo, el verdadero ganador fue el abstencionismo.
Los números no mienten. Solo el 29.9 por ciento del padrón electoral participó en la consulta. Esto equivale a 876 mil 885 personas, de un total de 3 millones 130 mil 405 ciudadanos inscritos en la lista nominal. Es decir, siete de cada diez oaxaqueños decidieron no acudir a las urnas, dejando claro su desinterés, hartazgo o desconfianza hacia un proceso que nació y murió envuelto en polémica.
Pese a ello, el gobierno estatal se declaró ganador.
La jornada estuvo marcada por graves irregularidades. El propio Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) confirmó incidentes como quema de urnas y casillas, “embarazo de urnas” con boletas previamente marcadas, retención de funcionarios electorales, coacción del voto y acarreo de personas para forzar la participación.
Por su parte, La Fiscalía Especializada en Delitos Electorales abrió cuatro carpetas de investigación por presuntos hechos ilícitos en los municipios de Santa María Apazco, Santiago Amoltepec, Oaxaca de Juárez y Reforma de Pineda, lo que evidencia que el proceso estuvo lejos de ser ejemplar.
Aunque el IEEPCO presume haber instalado 2 mil 814 de las 2 mil 815 casillas aprobadas, alcanzando un 99.92 por ciento, la cifra resulta irrelevante frente al dato central, la ciudadanía no acudió a votar.
Un hecho que sorprendió ocurrió en la ciudad de Oaxaca, bastión político de Morena. Ahí, 36 mil 838 personas votaron por revocar el mandato, mientras que solo 14 mil 892 respaldaron su continuidad. En otras palabras, Salomón Jara fue derrotado en la capital del estado, donde gobierna su propio partido.
La revocación de mandato, lejos de fortalecer la democracia en Oaxaca, terminó exhibiendo un ejercicio contaminado, costoso y ajeno a la voluntad de la mayoría.






