➡️ El amarre artesanal no solo refleja el deterioro físico del vehículo, sino una posible violación a las normas de operación
Redacción El Piñero | Carlos Abad
Tuxtepec, Oaxaca.- La fotografía muestra un taxi en circulación con la cajuela sujeta con una cuerda, una práctica improvisada que evidencia fallas mecánicas y de mantenimiento en la unidad, y que representa un riesgo directo para pasajeros, peatones y otros automovilistas.
El amarre artesanal no solo refleja el deterioro físico del vehículo, sino una posible violación a las normas de operación, ya que la cajuela podría abrirse en movimiento, provocar la caída de objetos o generar un accidente.
Pese a estas condiciones, unidades como esta continúan prestando el servicio, incluso después de que se autorizara un incremento en la tarifa, lo que abre cuestionamientos sobre la falta de inspecciones físico-mecánicas y la responsabilidad de concesionarios y autoridades de movilidad.
La escena plantea una pregunta obligada: ¿hubo revisión real de las unidades antes de autorizar el aumento, o el costo volvió a recaer en el usuario sin garantizar seguridad ni calidad en el servicio?






