Después de catorce años de incertidumbre, la familia de Brandon Isaac Hernández Blanco pudo cerrar un largo proceso de búsqueda tras la identificación y entrega de sus restos. El joven desapareció el 9 de junio de 2012 en Coatzintla, Veracruz, cuando tenía 15 años de edad, luego de haber sido privado de la libertad junto con otros cuatro menores.
Dos días después de su desaparición, el 11 de junio de 2012, sus restos fueron localizados en la comunidad Potrero del Llano, municipio de Álamo, al interior de una camioneta donde también se encontraban al menos otras 13 personas sin vida. Al no ser identificados en ese momento, los cuerpos fueron resguardados por la Fiscalía General del Estado de Veracruz y posteriormente inhumados en la fosa común del panteón municipal de Tuxpan.
Con el paso de los años, y con el acompañamiento de la Brigada Nacional de Búsqueda, los familiares de Brandon formalizaron la denuncia y reforzaron los esfuerzos para su localización. Gracias al trabajo pericial y a los análisis genéticos realizados por instancias especializadas, fue posible confirmar su identidad tras diversos procedimientos técnicos y administrativos.
Finalmente, mediante la coordinación entre colectivos de búsqueda y la Fiscalía estatal, los restos de Brandon Isaac fueron entregados a su madre, permitiendo a la familia brindarle un descanso digno. El caso refleja la persistencia de las familias buscadoras y la deuda pendiente del Estado con las víctimas de desaparición forzada en el país.






